Albert Espinosa, más que cine


Albert Espinosa, un joven nacido en 1974 que colecciona pinochos. Luchó, durante diez años, contra un cáncer que le costó la pérdida de una pierna y algún que otro órgano, pero ganó en autenticidad. Al salir del hospital, con 24 años de edad, estudió la carrera de Ingeniería Industrial. Sin embargo, el mundo de las artes ha sido y es su vida. En él comenzó como guionista para televisión, y son muchos sus reconocimientos y muchas sus facetas.

Se dio a conocer, al gran público, como guionista con Planta 4ª, donde reflejaba sus experiencias en el hospital.

En Tu vida en 65 minutos, nos habla sobre cómo el azar puede modificar una vida. La película gira en torno a la idea de la muerte.

Y en Va a ser que nadie es perfecto narra las peripecias de tres amigos: un ciego, un sordo y un cojo, que una noche deciden buscar aquellas cosas que faltan en sus vidas. Retrata la discapacidad como algo cotidiano.

Su debut como director viene de la mano de No me pidas que te bese, porque te besaré, donde también actúa. Al protagonista de esta película le asaltan terribles dudas a cinco días de su boda. Se apunta a un curso de guitarra con chicos especiales, con retraso mental, que le acabarán explicando un truco para saber si quieres o no quieres a la persona que está a tu lado. (Ver dossier)

Idaho & Utah (Nanas para nenes malitos) es una obra de teatro donde Albert es actor, autor y director. Trata sobre el supuesto de que, en un futuro cercano, se inventa una pastilla para dejar de dormir. Se habla de cambios tecnológicos y médicos que, a su vez, pueden cambiar a las personas y sus sentimientos. (Ver dossier)

A todas estas facetas de Albert hay que añadir la de escritor, con su publicación de El mundo amarillo.

En el mundo amarillo, Albert habla de un mundo al alcance de todos con el color del Sol. Un sitio cálido donde los besos pueden durar diez minutos, donde los desconocidos pueden ser tus mejores aliados, donde el contacto físico pierde su connotación sexual, donde el cariño es algo tan cotidiano como comprar el pan, donde el miedo pierde su significado, donde la muerte no es eso que le pasa a los demás, donde la vida es lo más valioso, donde todo está donde tu quieres que esté“. Fragmento del prólogo de Eloy Azorín.

En la actualidad, representa, junto a su compañía los Pelones, una obra de teatro que escribió hace años: 4 bailes. El montaje plantea la historia de un joven escritor que también hace de payaso y canguro de una niña “muy especial”, mientras el hermano -encargado de cuidarla- asiste a clases de baile. (elmundo.es)

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