La soledad


La soledad es una experiencia subjetiva, uno puede estar solo, realmente solo, y sentir placer por este estado. Pero uno puede sentirse solo, aun sin estarlo físicamente. Esta última soledad es la que duele, la negativa y que debemos paliar. Podríamos hablar de soledad física y mental; y dela  soledad elegida libremente y la soledad forzada por las circunstancias. A estas últimas me referiré.

La soledad elegida.

Este aspecto de la soledad nos ayuda a construirnos por dentro. Se manifiesta un estado de reflexión que nos ayuda a equilibrar nuestra vida, a conocernos a nosotros mismos y fortalecernos interiormente. Aprendemos a amarnos y sentirnos bien con nosotros.

Este tipo de soledad se puede compartir con otra persona desde la individualidad del ser humano. Esa relación, que así se establece, vendrá a suponer la suma de las individualidades, que permitirá el enriquecimiento conjunto.

La soledad impuesta.

Cuando la soledad viene inpuesta tras una desgracia (la pérdida de un ser querido, un accidente, una separación…) también cumple un poder balsámico. Tras un período de soledad salimos fortalecidos, pues nos permite restablecer el equilibrio. La soledad sería una característica dentro del duelo que nuestro espíritu necesita.

El factor tiempo es algo determinante en llegar a convertir a la soledad en un desencadenante de sentimientos negativos, tales como la depresión, la angustia, la ansiedad… No debemos prolongar el estado de soledad o aislamiento más de lo conveniente. Aquí acudo a la famosa frase de autor desconocido en la que nos habla de los dos tipos de soledad conjugada con el factor tiempo:

La soledad es un buen lugar para encontrarse, pero uno muy malo para quedarse.

Ni qué decir tiene que estas afirmaciones son personales y,  por tanto, subjetivas y sin ningún rigor científico. Si deseáis ver los diferentes tipos de soledad estudiados por autores como Young, Peplau & Perlman, Weiss, podéis consultar el artículo ¿De dónde viene la soledad?, de Adriana Saldaña Lozano y Gloria Molina Pérez .

Suena en la calle sólo el ruido de tu paso;
se extinguen lentamente los ecos del ocaso.

(Antonio Machado)

Fuentes:

Más información:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: