Polio y síndrome postpolio


En estos días hemos conocido la noticia escalofriante sobre los más de 108 casos de poliomielitis detectados en Tayikistán, antigua república de la URSS, al oeste de China. Es el presagio de volver a revivir el horror de las epidemias que asolaron al mundo

Echando la vista atrás

La primera vacuna eficaz inyectable contra la poliomielitis, fue presentada por el Dr. Salk en abril de 1955.

En 1961 el Dr. Sabin presentó la vacuna oral contra la poliomielitis, que sustituyó a la inyectable en la mayoría de los países, aunque en algunos se siguió utilizando la vacuna del Dr. Salk.

La vacuna de Salk contiene antígenos derivados de virus muertos. Personas inyectadas con virus insuficientemente muertos pueden presentar la enfermedad paralítica. Ejemplo: los casos debidos a la vacuna de los Laboratorios Cutter en 1955.

Pero en España, hasta 1964 no se llevará a cabo una vacunación masiva de la población. A pesar de que las epidemias más severas ocurrieron entre 1950 y 1963. Entre los años 1930 y 1950 se produjeron 400 casos anuales como media. Después, esta cifra fue aumentando progresivamente hasta 1963, alcanzando los 1.500 casos anuales de media.


Datos del Centro Nacional de Epidemiología, Instituto de Salud Carlos III

En 1988, la OMS emprendió un programa mundial de erradicación, y en 2002 declaró a la Región Europea libre del virus de la polio.

Actualmente, se trabaja por la erradicación mundial de la poliomielitis y, además, se está empezando a tomar conciencia sobre el Síndrome Postpoliomielitis aunque de forma más lenta de la que demandan sus afectados.

En el año 2001, el Consejo de Ministros de Sanidad de la Unión Europea llamaba la atención sobre la problemática de los ciudadanos “supervivientes de la polio”, un colectivo que se calcula que supera el millón y medio  de personas. Su recomendación era avanzar simultáneamente en tres líneas de actuación complementarias capaces de proporcionar una respuesta adecuada a este importante y, a la vez, delicado tema de salud pública:

  • Dar información sanitaria a los colectivos afectados respecto de las secuelas tardías de la polio y especialmente de denominado “síndrome postpolio”.
  • Mejorar el tratamiento de las personas afectadas,  principalmente mediante la capacitación de los profesionales implicados en su tratamiento.
  • Avanzar en la protección de estas personas, cuando ya no pueden seguir trabajando, mediante la adecuación de las prestaciones por invalidez.

Fuentes:

Más información:

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