Este fue 2013. ¡Gracias por acompañarnos!


Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 18.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 7 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

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¡Con Ruedas y a lo Loco os desea Felices Fiestas!


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¡Felices Fiestas, amigos!


Nuestro deseo es que el año venidero venga cargado de esperanza en un furuto mejor.

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La figura del cuidador de un paciente con dolor


El dolor crónico representa un problema de salud pública con una repercusión social y económica importante; sin embargo, existen pocos datos sobre su epidemiología, lo que dificulta la estimación exacta del impacto global.

Se sabe que más del 17% de la población española adulta, esto es, 6.100.000 de personas sufren dolor, de ellos hasta 714.000 personas sufren algún dolor severo, según un estudio realizado por Kantar Health, que destaca una mayor prevalencia en las mujeres (51,3%) que en los hombres (48,4%) y en la población de entre 40 años y 60 años.

En otras ocasiones hemos hablado, en este mismo blog, sobre el dolor crónico. Sin embargo, hoy quisiera detenerme en la figura del cuidador de un paciente con dolor.

En la actualidad, ha ganado protagonismo el papel del cuidador. Se realizan investigaciones sobre la salud y calidad de vida del cuidador de personas dependientes, en general (1); cursillos de formación para cuidadores de enfermos de Alzheimer, de personas inmovilizadas… No obstante, no se han desarrollado iniciativas para educar a las familias en el cuidado de los pacientes con dolor y, en la actualidad, no hay ninguna formación reglada ni cursillo al respecto, como afirma la Dra. Inmaculada Failde, directora del Observatorio del Dolor de la Cátedra Externa del Dolor de la Fundación Grünenthal y la Universidad de Cádiz (2)

Existe una necesidad de actuaciones multidisciplinarias que den apoyo a la famila, a los cuidadores, tanto de forma preventiva como de soporte. Y en este momento, se me viene a la cabeza la Ley de Dependencia, que entró en vigor en 2007 y que ahora ha sido paralizada y destrozada por parte del gobierno.

Pero volviendo al tema del dolor y los cuidadores, los expertos hablan ya de tres dimensiones del dolor: físico, psicológico y social, porque también repercute en la familia y, especialmente, en el cuidador que, por lo general, suelen ser mujeres las que se hacen cargo del familiar enfermo. La tristeza, la depresión y la ansiedad son algunas de las consecuencias emocionales que desarrollan, por no hablar de las físicas. Y es que el dolor no se contagia como una enfermedad transmisible, pero sí en el sentido de que una persona o alguien cercano que tiene dolor también provoca sufrimiento en su entorno.  Os recomiendo la lectura de la entrevista realizada a la Dra. Inmaculada Failde (2) donde se habla de estos aspectos sobre los cuidadores de familiares con dolor

  • Notas:

(1) El rol del Cuidador de personas dependientes y sus repersusiones sobre su Calidad de Vida y su Salud. MªJ. López Gil, R. Orueta Sánchez, S. Gómez-Caro, A. Sánchez Oropesa, J. Carmona de la Morena, F.J. Alonso Moreno. Revista Clínica de Medicina de Familia (Descarga)

(2) Eroski Consumer: “Cuidar a un familiar con dolor puede provocar tristeza, depresión y ansiedad”.

Felices Fiestas, 2011


“No es la discapacidad lo que hace difícil la vida,

sino los pensamientos y acciones de los demás”.

Anónimo

¡¡Que vuestros hogares se llenen de paz, salud y amor!!

Hasta siempre, Mónica


Este fin de semana se fue la argentina Mónica Chirife, inspiradora, protagonista y codirectora del largometraje documental “Madres con ruedas“, esposa del cineasta Mario Piazza, y madre de María Victoria, a la que podemos ver sentada en sus faldas. Hoy, a sus 21 años, llora la pérdida de su madre, una mujer luchadora con secuelas de poliomielitis que afrontó con coraje su maternidad y quiso dejar un mensaje gráfico de superación.

Mónica se ha ido en pos de Facundo Cabral, buscando una nueva melodía.

Descansa en paz.

 

“Diez datos sobre la discapacidad” (OMS)


1. Más de 1.000 millones de personas viven con algún tipo de discapacidad.

Esta cifra representa alrededor del 15% de la población mundial. Entre 110 y 190 millones de personas tienen grandes dificultades para vivir normalmente. La proporción de personas con discapacidad está aumentando, lo que se atribuye al envejecimiento de la población y al aumento de las enfermedades crónicas a escala mundial.

2. La discapacidad afecta de manera desproporcionada a las poblaciones vulnerables.
Los países de ingresos bajos tienen una mayor prevalencia de discapacidades que los países de ingresos altos. La discapacidad es más común entre las mujeres, las personas mayores y los niños y adultos que son pobres.

3. Las personas con discapacidades no suelen recibir la atención de salud que necesitan.
La mitad de las personas con discapacidades no pueden pagar la atención de salud, frente a un tercio de las personas sin discapacidades. Las personas con discapacidades son más de dos veces más propensas a considerar insatisfactorios los servicios de salud que se les dispensan. Son cuatro veces más propensas a informar de que se las trata mal y casi tres veces más propensas a que se les niegue la atención de salud.

4. Los niños con discapacidades tienen menos probabilidades de ser escolarizados que los niños sin discapacidad.
Se observan desfases entre las tasas de finalización de los estudios para todos los grupos de edad y en todos los contextos, con contrastes más pronunciados en los países más pobres. Por ejemplo, la diferencia entre el porcentaje de niños discapacitados y el porcentaje de niños no discapacitados que asisten a la escuela primaria oscila entre el 10% en la India y el 60% en Indonesia.

5. Las personas con discapacidades tienen más probabilidades de estar desempleadas que las personas no discapacitadas.
Los datos mundiales indican que las tasas de empleo son más bajas para los hombres con discapacidad (53%) y las mujeres con discapacidad (20%) que para los hombres sin discapacidad (65%) y las mujeres sin discapacidad (30%). En los países de la OCDE, la tasa de empleo para las personas con discapacidad (44%) ascendió a poco más de la mitad de la correspondiente a las personas sin discapacidad (75%).

6. Las personas con discapacidades son vulnerables a la pobreza.
Las personas con discapacidades viven en condiciones peores – por ejemplo, alimentación insuficiente, vivienda precaria, falta de acceso al agua potable y el saneamiento – que las personas sin discapacidad. Debido a los costos suplementarios que generan, entre otras cosas, la atención médica, los dispositivos de ayuda o la asistencia personal , las personas con discapacidades suelen ser más pobres que las no discapacitadas con ingresos similares.

7. La rehabilitación ayuda a potenciar al máximo la capacidad de vivir normalmente y a reforzar la independencia.
En muchos países, los servicios de rehabilitación son insuficientes. Datos procedentes de cuatro países del África meridional indican que sólo entre un 26 y un 55% de las personas que requerían servicios de rehabilitación médica los recibían, y sólo entre el 17 y el 37% de los que necesitaban dispositivos de ayuda (por ejemplo, sillas de ruedas, prótesis, audífonos) podían acceder a ellos.

8. Las personas con discapacidades pueden vivir y participar en la comunidad.
Incluso en los países de ingresos altos, entre el 20% y el 40% de las personas con discapacidades no ven por lo general satisfechas sus necesidades de asistencia en relación con las actividades que realizan cotidianamente. En los Estados Unidos de América, el 70% de los adultos confían en sus amigos y familiares para que les brinden asistencia en sus actividades cotidianas.

9. Los obstáculos discapacitantes se pueden superar.
Los gobiernos pueden:

  • promover el acceso a los servicios generales;
  • invertir en programas específicos para las personas con discapacidades;
  • adoptar una estrategia y plan de acción nacionales;
  • mejorar la educación, formación y contratación del personal;
  • proporcionar una financiación adecuada;
  • aumentar la conciencia pública y la comprensión de las discapacidades;
  • fortalecer la investigación y la recopilación de datos; y
  • garantizar la participación de las personas con discapacidades en la aplicación de políticas y programas.
10. La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad tiene por objeto promover, proteger y asegurar el goce de los derechos humanos por todas las personas con discapacidad.
Hasta la fecha han firmado la Convención cerca de 150 países y organizaciones de integración regional, y 100 la han ratificado. El informe de la OMS/el Banco Mundial sobre discapacidad proporciona las mejores pruebas científicas disponibles para asegurar el mejoramiento de la salud y el bienestar de las personas con discapacidades en consonancia con la Convención.