La historia del hombre que no se dejó vencer por la polio


Con ese título aparece este vídeo en YouTube. Es un reportaje sobre el malagueño Joaquín Fernández, presidente de la Asociación de Discapacitados Físicos de Málaga (FAMF- COCEMFE Málaga). Realizado por el programa de televisión Mira la vida, de Canal Sur.

Pero quiero exponer aquí la otra cara de la moneda. Juzguen ustedes.

Más información:

Fuente:

Programa “La Memoria” de Canal Sur Radio dedicado a la poliomielitis (2ª parte)


Como recordaréis, el pasado día 30 de octubre se emitió el primer programa dedicado a la poliomielitis, o parálisis infantil, dentro del espacio semanal titulado La Memoria, en Canal Sur Radio. Hoy, a su hora habitual (de 21:30 a 22:00 horas) se ha emitido un segundo programa dedicado a esclarecer las circunstancias que propiciaron la mayor incidencia de la enfermedad en España con respecto al resto de países occidentales, ocasionada por la negligencia del franquismo.

En esta ocasión, el programa se ha centrado más en los testimonios de las víctimas de la enfermedad, el periodista Antonio Avendaño, delegado del diario Público, Cecilio Gordillo, coordinador del proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica y Lola Corrales, presidenta de la Asociación “Afectados de Polio y Síndrome Postpolio. Además se ha contado con la participación del traumatólogo sevillano Alfonso Vera, quien ha explicado su experiencia clínica durante la Dictadura y la Democracia, a partir del año 1967.

Podéis enviar comentarios al blog del programa.

Aclaración:

El Blog de La Memoria, ayer pidió disculpas por haber tenido problemas, y ya podemos ver todos los comentarios publicados, incluido el de nuestra amiga, Ana.


Carta de una afectada de polio para Canal Sur Radio


  • Los antecedentes:

El pasado día 30 de octubre, Canal Sur emitió su programa de radio titulado La Memoria (1), programa que apuesta por la recuperación de la memoria histórica; en esta ocasión, dedicado a la negligencia que cometió el régimen franquista al afrontar la epidemia de poliomielitis en los años 50 y 60. Este mismo tema saltó a la prensa recientemente y es de total actualidad. (2)

En dicho programa participaron, desde Salamanca, el médico investigador Juan Antonio Rodríguez Sánchez, autor del libro Responsabilidades no asumidas: la poliomielitis en España (1954-1967), que se publicará el próximo mes de diciembre; desde Madrid, Lola Corrales, presidenta de la Asociación “Afectados de Polio y Síndrome Postpolio, y afectada de polio; y en el estudio se encontraban otras dos personas afectadas de polio: el periodista Antonio Avendaño, delegado del diario Público, y Cecilio Gordillo, coordinador del proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica. (3)

En este contexto, una radioyente decide comentar en el blog del programa y, tras intentarlo en diferentes ocasiones de forma infructuosa, quiere hacer pública su carta en otros espacios.

Este humilde blog le brinda el espacio necesario para hacerse oir. A continuación, paso a reproducir literalmete su carta.

(1) Para escuchar el programa. También se puede descargar en mp3.

(2) Artículo La polio de los cincuenta, una negligencia del franquismo. Público.es

(3) Reseña del programa.

  • La carta:

Gracias a Canal Sur y al programa “La Memoria” por dedicar unos minutos a la epidemia más devastadora que sufrió España y que dejó a cientos de miles de niños afectados.

Niños que ahora tenemos entre 50 y 60 años en su mayoría. Niños que hemos servido de conejillos de indias a varias disciplinas médicas que, sin ellos, no hubieran existido y de las que ahora nos beneficiamos toda la población. La fisioterapia, la traumatología ortopédica y la rehabilitación y probablemente alguna otra. Yo no soy médico, soy afectada desde mis cuatro años. Sus efectos nos han marcado, en nuestras vidas y a nuestros familiares. A nuestros padres le supuso enormes esfuerzos personales y económicos para sacarnos adelante. En muchos casos teniendo que viajar a otras ciudades en busca del mejor especialista.

Nosotros nos hemos esforzado sobremanera para aparentar que no nos pasaba nada, para estudiar para trabajar, para tener una familia, para tener hijos. Todo con la mayor normalidad. La sociedad exige ciudadanos perfectos, y nosotros no lo eramos.
Hemos sido víctimas de la caridad cristiana, de aquellos que nos decían que teníamos que tener mucha resignación, esto era una prueba que Dios nos enviaba, que no nos preocupáramos que el cielo lo teníamos ganado.

Ayudas, me da la risa, no sé lo que son. El material ortopédico había que pagarlo con el dinero de la familia, el calzado especial ídem de ídem. Con lo que si todos esos medios ortopédicos fallaban o estaban mal hechos, a los pocos años venían las deformidades de huesos y músculos, con lo que el traumatólogo pasaba a ser nuestro médico especialista. Nos han hecho pasar por operaciones muchas veces necesarias, otras por estética, según lograban convencer a nuestros padres, ellos eran los que tenían la última palabra.

Hemos pasado lo nuestro. Y ahora que pensábamos que todo había terminado, no es así. Seguimos siendo ignorantes en cómo nos afectó la polio. Ahora, y gracias a que existen asociaciones sobre el síndrome postpolio y neurólogos que tiene en cuenta a sus pacientes, sabemos que muchas de nuestras neuronas murieron y que las otras han trabajado en exceso ramificándose tanto que con los años esas ramificaciones se mueren, afectando a órganos y músculos. Así podemos encontrarnos fatigados, con problemas de deglución, de respiración, de articulaciones, ya que el síndrome es un conjunto de síntomas.

Ahora cuando muchos no podemos seguir trabajando nos encontramos con que la respuesta es que no tienes derecho a una pensión digna. Los médicos de los tribunales de evaluación de incapacidades tampoco saben nada de nada.

La polio, está erradicada pero nosotros no. Aún estamos aquí. Gracias a asociaciones a nivel mundial, a especialistas y pacientes de Brasil, que se lo han peleado. Y las posibilidades que da la red de redes, Internet, hoy sabemos que la OMS ha clasificado el Síndrome postpolio como enfermedad neurológica y clasificada como G14. España tendrá que implementarlo en 2010. Esperemos que este Gobierno no nos abandone como hizo el Franquismo.
Lucharemos para que no nos olviden.

Ana Liébanas

Del sueño a la acción


Debo confesar que no hace tanto que conocí al terapeuta Jorge Bucay. Fue en la pasada edición del programa de televisión “Ratones coloraos” (Canal Sur), que conduce tan magistralmente Jesús Quintero. Esta temporada ha sido inaugurada con la entrevista del citado terapeuta y escritor argentino. Podéis ver esta entrevista en Youtube, merece la pena (7 de octubre de 2009):

He elegido este texto que quiero compartir con vosotr@s:

Rendirse jamás

Autor: Jorge Bucay

Nuestra vida está llena de sueños. Pero soñar es una cosa y ver qué hacemos
con nuestros sueños es otra.

Por eso, la pregunta es, qué hicimos, qué hacemos y qué haremos con esa
búsqueda llena de esperanzas que los sueños, ellos, prometieron para bien y
para mal a nuestras ansias.

El sueño del que hablamos no es una gran cosa en sí mismo: una imagen de algo que parece atractivo, deseable o por lo menos cargado de cierta energía propia o ajena, que se nos presenta en el mundo del imaginario. Nada más y
nada menos.

Pero si permito que el sueño me fascine, si empiezo a pensar “qué lindo sería”, ese sueño puede transformarse en una fantasía. Ya no es el sueño que sueño mientras duermo. La fantasía es el sueño que sueño despierto; el sueño del que soy conciente, el que puedo evocar, pensar y hasta compartir. “Qué lindo sería” es el símbolo de que el sueño se ha transformado.

Ahora bien, si me permito probarme esa fantasía, si me la pongo como si  fuese una chaqueta y veo qué tal me queda, si me miro en el espejo interno para ver cómo me calza y demás… entonces la fantasía se vuelve una ilusión. Y una ilusión es bastante más que una fantasía, porque ya no la pienso en términos de que sería lindo, sino de “cómo me gustaría”. Porque ahora es mía.

Ilusionarse es adueñarse de una fantasía. Ilusionarse es hacer propia la imagen soñada.

La ilusión es como una semilla: si la riego, si la cuido, si la hago crecer, quizás se transforme en deseo. Y eso es mucho más que una ilusión, porque el “qué lindo sería” se ha vuelto un “yo quiero”. Y cuando llegó ahí, son otras las cosas que me pasan. Me doy cuenta de que aquello que “yo quiero” forma parte de quien yo soy.

En suma, el sueño ha evolucionado desde aquel momento de inconciencia inicial, hasta la instancia en que claramente se transformó en deseo sin perder el contenido con el cual nació.

Sin embargo, la historia de los sueños no termina aquí; muy por el contrario, es precisamente acá, cuando percibo el deseo, donde todo empieza.

Es verdad que estamos llenos de deseos, pero estos por sí mismos no conducen más que a acumular una cantidad de energía necesaria para empezar el proceso que conduzca a la acción. Porque… ¿qué pasaría con los deseos si nunca llegaran a transformarse en una acción?

Simplemente acumularíamos más y más de esa energía interna que sin vía de salida terminaría tarde o temprano explotando en algún accionar sustitutivo.

Si un sueño permanece escondido y reprimido puede terminar en un deseo que enferma, volviéndose síntoma; y aún si con suerte no llegara a somatizarse el deseo sin acción es capaz de interrumpir toda conexión pertinente con
nuestra realidad de aquí y ahora.

El deseo es nada más y nada menos que la batería, el nutriente, el combustible de cada una de mis actitudes.

El deseo adquiere sentido cuando soy capaz de transformarlo en una acción.

El deseo me sirve únicamente en la medida en que se encamine hacia la acción que la satisfaga. Nuestra mente trabaja en forma constante para transformar cada deseo en alguna acción.

Cada cosa que yo hago y cada cosa que decido dejar de hacer está motivada por un deseo, pueda yo identificarlo o no.

Fuente: Motivaciones.org